TURISMO RIBADESELLA

Vivienda vacacional Ribadesella

Viviendas vacacionales en Ribadesella • Casas vacacionales • Asturias • España • Europa
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Vivienda vacacional Ribadesella

Plazas: 4 personas.

No se admiten mascotas.

Moderna vivienda unifamiliar de reciente construcción situada en un entorno privilegiado con maravillosas vistas y soleada terraza. Dos dormitorio, dos baños, sala de lectura y amplia cocina-salón. A cinco minutos del centro de Ribadesella.

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Características generales Vivienda vacacional Ribadesella

BarbacoaCerca de la playaFuera del casco urbano

Información de interés
Datos prácticos

Plazas: 4 personas.

No se admiten mascotas.

Moderna vivienda unifamiliar de reciente construcción situada en un entorno privilegiado con maravillosas vistas y soleada terraza. Dos dormitorio, dos baños, sala de lectura y amplia cocina-salón. A cinco minutos del centro de Ribadesella.

Sardalla pertenece a la parroquia de Ucio, concejo de Ribadesella, en el Principado de Asturias (España). Ocupa una extensión de 5,06 km². Está situada a 3 km de la capital del concejo. Se celebra la festividad de San Miguel, y su templo parroquial está dedicado a San Miguel.

El asentamiento humano en territorio de Ribadesella es continuo desde los más remotos tiempos prehistóricos. Al hombre de entonces el marco geográfico riosellano le ofrecía ventajosas condiciones para el hábitat. La arqueóloga Yolanda Viniegra apunta a que ello fue posible gracias a la convergencia de varios factores. De un lado, la configuración topográfica, donde sobresale el ancho pasillo costero y el largo curso del río Sella rematado en su desembocadura por un amplio estuario. De otro, la pluralidad de cavernas y abrigos rocosos, que, nacidos de la acción de desgaste del agua sobre los vastos sectores calcáreos comarcales, acogieron a aquellos hombres, sometidos como estaban a la hostilidad de Würm, la última glaciación cuaternaria. Es preciso tener en cuenta, además, que el concejo reúne en un reducido espacio muy distintos biótopos, es decir, territorios o espacios vitales de condiciones ambientales adecuadas para el desarrollo de seres vivos, poseedores en este caso de una gran diversidad de recursos naturales.

Aquellos cazadores-recolectores constituyeron una auténtica civilización prehistórica, de la que se vienen teniendo noticias desde principios del siglo XX gracias al descubrimiento y exploración de las muchas cuevas de interés existentes, un empeño de resultados grandiosos que comprometió a especialistas tan cualificados como el conde de la Vega del Sella, E. Hernández Pacheco, H. Obermaier, F. Jordá Cerdá, éste a mitad de siglo, o Rodrigo de Balbín, en la actualidad. Sin embargo la investigación no cesa, continúa a un ritmo trepidante. El hallazgo de más pinturas y restos arqueológicos convierte a Ribadesella —cuyo periodo de mayor esplendor es el Paleolítico Superior— en una de las cunas mundiales del arte prehistórico y concretamente a Tito Bustillo, la caverna más importante del macizo de Ardines, en uno de los santuarios mundiales de la creación artística paleolítica, de una calidad equiparable a la cántabra de Altamira y a la francesa de Lascaux. Tito Bustillo aparte, Ardines cuenta con al menos doce cuevas de la época del Magdaleniense; para Alfonso Moure Romanillo, catedrático de Pre

Historia de la Universidad de Cantabria, las más sobresalientes son La Cuevona, La Lloseta, El Cierro o Cierru, Les Pedroses, Cova Rosa, Cueva del Ríu, Cueva del Tenis y San Antonio; todas ellas situadas al occidente del Sella, excepto la de San Antonio, ubicada en la margen derecha del estuario de dicho río.

Como ya se ha dicho, las excavaciones arqueológicas en el macizo de Ardines continúan dando resultados muy satisfactorios. Así, en Tito Bustillo, después de que el equipo de Rodrigo de Balbín, catedrático de Pre

Historia de la Universidad de Alcalá de Henares, lograse recuperar más de un centenar de nuevas pinturas, además de una inédita capilla dedicada a la sexualidad masculina, los estudios efectuados en julio de 1999 por la prehistoriadora asturiana Ana Cristina Pinto han llevado a descubrir, en una pequeña galería cercana al panel central de la cueva, numerosos restos de osos cavernarios (cráneos, mandíbulas, fémures y centenares de pequeñas piezas), en lo que es el único yacimiento de este tipo conocido hasta el momento en Asturias. Esos enormes plantígrados que habitaron la cueva de Tito Bustillo cuando en Ribadesella mandaba un clima frío en extremo eran muy diferentes al oso pardo actual y superiores en peso y en tamaño a los grizzlies, los grandes osos norteamericanos. El peso de un adulto debía de estar en torno a la media tonelada. Curiosamente, el grupo de investigación ha averiguado que Tito Bustillo era morada para hembras y oseznos, y en ninguna circunstancia para machos. Rodrigo de Balbín había fechado la presencia humana en esta cueva unos 15.000 años anteriores al Magdaleniense, lo que supondría una continuidad de vida de unos 25.000 años ininterrumpidos. La presencia de dichos animales, algo de lo que ya se tenía constancia, multiplica por cuatro ese intervalo temporal, ya que los «restos tienen al menos 100.000 años, pero podrían alcanzar los 300.000», según Pinto.

El Aula Didáctica de Prehistoria, inaugurada en 1987, ocupa el edificio anexo a la cueva de Tito Bustillo. Emplea distintos recursos didácticos para ofrecer al visitante una visión de conjunto de la Prehistoria asturiana, desde los primeros tiempos del Paleolítico Inferior hasta la aparición de la metalurgia: grandes paneles gráficos y, también, vitrinas con distintas reproducciones de piezas arqueológicas, provenientes de varios yacimientos asturianos, entre ellos el de la propia cueva de Tito Bustillo.

En lo que fue la primitiva entrada al sector oriental de Tito Bustillo, pero formando una cueva totalmente independiente hoy día, se encuentra la denominada Cuevona, con un yacimiento arqueológico estudiado superficialmente en la primera década del siglo XX, y con constancia de la existencia de zonas decoradas en sus paredes hoy muy deterioradas por las especiales condiciones climáticas de la localidad. Actualmente se ha instalado un espectáculo audiovisual que trata de crear en el espectador una actitud inquisitiva hacia el origen y significado del arte parietal, presentado, según el guión, como la primera manifestación conocida de una forma de lenguaje y de comunicación. Su visita se organiza a partir del Centro de Acogida e Información de Tito Bustillo.

Los tiempos epipaleolíticos están representados por el Aziliense (X-VIII milenio a. de C.) en la cueva del Cierro y, en mucha mayor medida, por el Asturiense, cultura presente durante cuatro milenios en territorio riosellano y extendida hasta el IV-III milenio a. de C., que se prodiga generosamente por todo el concejo, con asentamientos en Junco, Berbes, Cuerres, Ribadesella, etc. El empobrecimiento cultural caracteriza al Asturiense; no hay creación artística y del raquítico utillaje lítico únicamente puede ser destacado el pico asturiense, tosco utensilio de cuarcita provisto de una punta aguda que servía para recolectar los moluscos marinos y provocar la rotura de sus caparazones; el masivo consumo de ellos dio lugar a los típicos concheros, grandes acumulaciones de conchas que aparecen en La Lloseta o Les Pedroses.

El Neolítico ha dejado aquí endeble huella. En el conchero de Les Pedroses se encontraron varios fragmentos cerámicos que permitieron reconstruir una vasija de respetable tamaño. Tal hallazgo da pie a suponer la coexistencia durante determinado tiempo de dos formas de vida diferentes, la asturiense y la propia de las primeras comunidades neolíticas. Las creaciones megalíticas son hasta ahora escasas. Este periodo, no obstante, nos ha legado un hacha de piedra pulimentada proveniente de Cuerres y enterramientos o túmulos localizados en las estribaciones del Fito.

La Ribadesella prerromana estuvo habitada por el pueblo cántabro de los orgenomescos; el historiador latino Pomponio Mela cita, asimismo, a los salaenos. Tenían como capital a Octaviolca —junto al Sella— y extendían sus dominios hasta Colunga, Arriondas y Llanes. Aunque el solar riosellano ya estaba poblado en el Paleolítico, las primeras referencias escritas son del s. I a. de C. y pertenecen al griego Estrabón, que mencionó la ría de Noega, separadora de astures y cántabros. Hacia mediados del s. II d. de C., Ptolomeo (Geographike Hyphegesis) hizo referencia, asimismo, a Noega Ucesia, que se ha identificado con el río Sella y la población ribereña de Ucio (Ucesia).

La romanización no fue aquí excesiva, aunque sí hubo restos romanos, como las dos estelas funerarias del Forniellu (Leces), que ejemplifican la aceptación de las deidades romanas al tiempo que el mantenimiento del culto indígena, además de una moneda del año 354 d. de C., unas cerámicas y unos ídolos antropomorfos de piedra. Tras la victoria de las legiones sobre las indómitas tribus astures, Roma decidió dividir ambos pueblos por el río Sella, incluyendo a los astures en la provincia de Lusitania y a los cántabros en la Tarraconense.

Ya desde la época de la monarquía astur, el espacio de Ribadesella estaba integrado en una circunscripción territorial, denominada en las crónicas asturianas del ciclo de Alfonso III Primorias o provincia premoriense, definida por el medievalista J. I. Ruiz de la Peña como «marca oriental de Asturias», que abarcaba desde el Sella al Deva y desde los Picos de Europa al mar Cantábrico. «Este espacio ocupaba la margen derecha del río Sella o territorio de Melorda y la margen izquierda o territorio de Leduas» (Ana Belén de los Toyos Castro). Con el correr de los siglos medievales, la circunscripción premoriense terminaría dividiéndose en un grupo de territorios menores. En la Alta Edad Media, dos instituciones religiosas, San Salvador de Oviedo y el también ovetense monasterio de Santa María de la Vega, merced a sus posesiones, ejercían una gran influencia sobre Ribadesella.

En el siglo XIII se da un hecho de capital importancia, la fundación formal, hacia 1270, de la puebla y el alfoz de Ribadesella, bajo el reinado de Alfonso X el Sabio. Se unificaron entonces los territorios de Leces (Leduas) y Melorda (Meluerda), uno a cada lado del río, y se formó la unidad municipal que se ha mantenido hasta hoy. La nueva población, dotada de una carta de derechos civiles, no conservada, y de un gobierno tutelado por la Corona, pasaba a formar parte de un sistema de villas diseñado por la monarquía castellana para fortalecerse frente al poder emergente de la nobleza feudal. Según J. I. Ruiz de la Peña, la creación de este villazgo perseguiría la reorganización socioeconómica del alfoz, la concentración de la población dispersa en el distrito rural, el fortalecimiento de las estructuras político-administrativas con la creación de un concejo fuerte que hiciese frente con garantías a la rebelde nobleza local, además del fomento del desarrollo urbano y la reactivación económica del villazgo, lo que a su vez repercutiría beneficiosamente en el poder real.

El nuevo núcleo urbano se estableció sobre un antiguo portus, que ya se cita en documento de 1052, situado en la margen derecha del río Sella y dedicado a la pesca y al comercio.

«El nombre de esta villa, Puebla de Ribadesella, es un caso excepcional, puesto que no hace referencia ni al lugar donde se asentó —el antiguo portus—, ni al de su territorio, el alfoz de Melorda» (De los Toyos Castro).

La puebla se convirtió en el centro político-administrativo del concejo. Del gobierno de la villa y su alfoz se encargaron varias instituciones: una asamblea vecinal o concejo abierto, dos jueces y dos alcaldes, con responsabilidades ejecutivas y de administración de justicia, y, dependiente de éstos, un cuerpo de jurados o fieles. Completaba la organización un grupo de funcionarios municipales con distintas funciones.

A partir del otorgamiento de los privilegios fundacionales el primitivo portus experimentó un claro auge. El considerable esplendor económico vivido durante la Edad Media fue posible gracias a los astilleros, que se nutrían de la madera que se hacía bajar por el Sella, y al comercio marítimo, especialmente de la sal, indispensable para la salazón de pescados. La carencia de comunicaciones terrestres hacía que un puerto como éste tuviera un papel clave en el abastecimiento de todo el territorio. Aun así, la actividad más rentable era la captura con red de salmones en el Sella, controlada por el Gremio de Mareantes, y la caza de las ballenas que venían a invernar en estas aguas. En la playa existió hasta el s. XIX la Casa de las Ballenas, testimonio de aquella industria de derivados del cetáceo, como la carne en salazón o el aceite de candil. La villa formaba parte de la bajomedieval ruta litoral asturiana seguida por los peregrinos jacobeos; tal circunstancia también ayudó a su prosperidad.

A nivel político, Ribadesella, que en 1295 estuvo representada por Domingo Martínez y Martín Pérez en la Hermandad de los concejos de León y Galicia, constituida en las Cortes celebradas en Valladolid para defender la autonomía municipal de las apetencias señoriales, no estuvo al margen de los avatares de la época. En este sentido, la Edad Media fue aquí muy agitada, pues sus riquezas naturales y su situación estratégica eran disputadas por casas señoriales como la de Quiñones, la de Alvarez de las Asturias, la de Ruiz de Junco o la misma de Trastámara, cuando Enrique II pugnaba por ser rey. Los siglos XIV y XV fueron escenario de luchas constantes, hasta que los Quiñones se adueñaron de la villa en tiempos de Juan II. En 1488, los Reyes Católicos desalojaron a esta familia, enviándola a las Babias leonesas, e incorporaron de nuevo a Ribadesella a la Corona, junto con Llanes, Cangas de Narcea y Tineo, las cuatro villas conocidas desde entonces como las Cuatro Sacadas.

Marca el comienzo del apartado dedicado a la Edad Moderna del concejo la visita efectuada a la villa por Carlos I en 1517. En su primer viaje a España, el joven rey, tras el forzoso desembarco en Tazones y su estancia en Villaviciosa, llegó, procedente de Colunga, el 24 de septiembre de dicho año a la villa, «un muy agradable puertecito de mar llamado de Ribadesella» en palabras de Laurent Vital, cronista del viaje real (Relación del primer viaje del rey Carlos I a España), siendo recibido alegremente por las gentes del lugar y agasajado durante dos días, celebrándose en su honor varios festejos, entre ellos, una corrida de toros, una demostración de las milicias concejiles, bailes y cánticos populares. A Vital le produjo mucha extrañeza el tocado que cubría la cabeza de las mujeres casadas de la villa y así lo dejó reflejado en su crónica: « (…) llevan una banda o tira flexible de tela ligera recogida a manera de tubo de un ástil, del grueso de mediana y de tal modo recogida y arrollada sobre la cabeza, que el extremo de tan curioso artefacto viene a caerles sobre la frente. Las más gallardas y bonitas hacen el ástil tan firme, tieso y extendido que no hay medio de llevarle más que con la cabeza erguida. Y ponen el extremo de este tubo de tela de un color distinto que la del ástil, tanto que si éstos son blancos, el tubo es amarillo, y viceversa; y nada hay más extraño que ver esto por primera vez, por lo que da que pensar el aspecto de tan curioso atavío». El día 26 el monarca y su comitiva abandonaron la población en dirección al vecino concejo de Llanes.

Eran tiempos en los que la villa parece que gozaba de una intensa actividad, sobre todo en lo portuario. Un documento de 1514 lo describe como «puerto de mar e francés», explicando que «en la dicha villa avia continuamente muchas personas extrangeras a causa de las naves e carabelas que aportaban junto a las casas della». Los barcos locales, por su parte, se dejaban ver no sólo en otros puertos asturianos, cantábricos y mediterráneos peninsulares, sino también en los puertos europeos más importantes del frente atlántico (holandeses, flamencos, franceses, ingleses, irlandeses, etc.). Armadores, pescadores, marineros y comerciantes se reunían en el Gremio de los Mareantes, una asociación nacida en últimos años del XVI con la finalidad de defender a sus miembros («socorrer de “soldadesca” á enfermos é inútiles, viudas y huérfanos…») y regular sus actividades, que disponía de cofradía y de una capilla que, por estar ubicada en el magnífico arenal de Santa María, llevaba su nombre.

Entre los siglos XVI y XVIII hubo de procederse a la fortificación del puerto, ante la constante amenaza corsaria. Así, durante el XVI se fortificó y artilló el recinto de la ermita de Guía para defender el puerto de los corsarios y de las escuadras enemigas de Felipe II. No se registraron saqueos de la villa ni combates de importancia entre los asaltantes y la milicia local, que estaba dirigida por miembros de las familias Prieto y Junco, de gran tradición militar.

En aquel tiempo, los más grandes linajes: Cutre, Ruiz de Junco, Prieto, Ardines…, condicionaron tanto las elecciones a miembros de la organización concejil que acabaron por hacerse con el control total del gobierno municipal. Las regidurías y oficios del concejo pasaron a manos de las más poderosas casas locales. Hasta 1673 los vecinos no lograron redimirse.

En el XVIII hay un ostensible declinar de la actividad pesquera, a cuyo agravamiento contribuye la ausencia de ballenas en su costa, que proporcionaba pingües beneficios al sector, y una en apariencia mengua de los bancos salmoneros. No obstante, en la segunda mitad de esta centuria se asiste a un intento por buscar salidas a la crisis de la pesca. Ribadesella, que desde 1751 se transformó en una de las dos capitales marítimas del litoral asturiano abarcando desde Tazones al oriente de la región, procuró, en las décadas siguientes, consolidarse como primer puerto asturiano y puerto de enlace con Castilla, presentando a la Junta General del Principado un proyecto de carretera hacia la Meseta a través de Ponga. Pero, tal vez por influencia de Jovellanos, las inversiones se fueron hacia el puerto de Gijón y hacia la carretera de Pajares, dejando a Ribadesella un tanto estancada en su progreso. No obstante, en 1781, Carlos III ordenó adjudicar 100.000 reales para el comienzo de las obras de mejora del puerto y ensanche de la villa riosellana que no se verían acabadas hasta casi un siglo después; los trabajos del nuevo muelle dieron comienzo en 1784 y concluyeron en 1854.

La invasión francesa paralizó las labores. La villa fue utilizada como cuartel de retaguardia y puesto de avituallamiento para las tropas del general Ballesteros, que resistía junto al río Deva. En 1810, el general galo Bonet rompió las líneas y llegó a Ribadesella, que volvió a sufrir los rigores de una ocupación que fue continua entre marzo de ese mismo año y el verano de 1811. Las guarniciones francesas padecieron el constante acoso de partidas de guerrilleros que operaban en el área oriental de Asturias (Balmori, Escandón).

En la segunda mitad del siglo XIX la emigración a América en busca de mejores horizontes se hizo masiva. Ante la abrumadora predilección por Cuba, Ribadesella estableció un servicio regular de viajeros de todo el este de Asturias hacia la isla caribeña, donde algunos riosellanos hicieron considerables fortunas y beneficiaron de un modo u otro a su localidad natal. Fue famoso el bergantín La Habana, «vehículo» a un sueño: «hacer las Américas».

En 1865, finalizado el ensanche, se construyó un puente de madera sobre el Sella, que fue sustituido por otro de hierro en 1892. Este resultó destruido en 1937 por avatares de la guerra civil y en 1940 se inauguró el actual puente de hormigón. En los años sesenta y setenta se acabó de urbanizar el arenal de la playa de Santa María, quedando la villa configurada tal como hoy se la conoce.

En el plano político queda por reflejar tanto la victoria en las elecciones de febrero de 1936 del Frente Popular, coalición de izquierdas que rigió la vida municipal hasta septiembre de 1937, fecha en que es tomada Ribadesella por los nacionales, como la imposición de un nuevo y autoritario régimen, que ejerció un absoluto control de la vida política y administrativa del concejo durante casi cuarenta años, «en los que tras una difícil y prolongada posguerra, la construcción de viviendas, el turismo, el consumismo, los medios de comunicación y las nuevas costumbres lograron modernizar la vida riosellana sentando las bases para el cambio democrático tras la muerte de Franco» (Juan José Pérez Valle).

JUAN JOSE PEREZ VALLE: «Ribadesella», en Asturias a través de sus concejos, pp. 706-713, Edit. Prensa Asturiana S.A., Oviedo, 1998.

—: Diccionario Geográfico de Asturias (coautor), Ed. Prensa Asturiana, Oviedo, 2000.

RAFAEL PRENDES RODRIGUEZ-MARIBONA y C. U. A.: «Ribadesella», en Gran Enciclopedia Asturiana, t. 12, Silverio Cañada (editor), Gijón, 1970.

YOLANDA VINIEGRA PACHECO, ANA BELEN DE LOS TOYOS CASTRO y otros: Ribadesella, Caravia y Colunga, en colección «ASTURIAS concejo a concejo», Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), Oviedo, 1995.

Página web del Ayuntamiento de Ribadesella: www. ribadesella.com.

Descripción: La Sierra del Sueve es un macizo calcáreo, que surge junto al mar en la costa centro-oriental asturiana. La proximidad al mar le confiere una gran singularidad, y representa un enclave de gran interés para la conservación de algunos elementos naturales en un territorio tan alterado como es la costa asturiana. Otra de las razones para su protección es el gran valor paisajístico y ecológico.

En cuanto al clima, es un espacio húmedo y lluvioso, con temperaturas suavizadas por la proximidad al mar. En las cumbres son abundantes las nieblas, debido al efecto ladera y es común la incidencia de los vientos.

Son muy numerosas las rutas que el visitante puede realizar en el Sueve y muchos los lugares donde disfrutar de la montaña y sus bellos paisajes

Localización: La Sierra del sueve se localiza en la zona centro-occidental asturiana, y se encuentra repartida entre los concejos de Colunga, Caravia, Ribadesella, Piloña y Parres.

Superficie (kilómetros cuadrados): 81

Paisaje: Se trata de un macizo calcáreo, de grandes contrastes dependiendo de la zona; así, en el sector más oriental, aparecen las pizarras, calizas y areniscas dando lugar a suaves valles que los ríos han ido formando y que contrasta con la abruptuosidad de la parte más oriental, en las que dominan las cuarcitas. En la zona central, la caliza de montaña constituye los principales relieves de la Cordillera del Sueve.

En los relieves calcáreos como es el caso, se originan formas cársticas llamadas dolinas, que representan en el Sueve, el rasgo morfológico de mayor interés.

Flora: La Sierra del Sueve manifiesta un elevado grado de deforestación, pero conserva algunos retazos de arbolado que, por su calidad, ya que no por su extensión, adquieren una especial significación. Es de destacar en este sentido el hayedo de la Biescona, al Norte de la sierra, entre Sueve y El Fito. Este bosque de hayas es, probablemente, el más cercano a la costa de toda Asturias

y uno de los situados a menor altitud. Se encuentra, además, a caballo de dos litologías, la calcárea de Sueve y la cuarcítica de El Fito, ofreciendo distintos aspectos en función del sustrato. En las zonas externas de la sierra aparecen, dispersas entre las áreas de matorral y las praderías, pequeñas extensiones de carbayeras (castañedos) y restos de plantaciones arbóreas de pino y eucalipto. Sin embargo, lo más destacable en el apartado forestal son, sin duda, las formaciones

arboladas del interior de la sierra en el extremo Norte. Se trata de bosquetes dispuestos en el seno de la morfología cárstica, en los que dominan los acebos y las espineras, que son los que aportan la estructura básica, pero que contienen también otras especies como hayas, fresnos, abedules, avellanos, olmos, arces y tejos, con lo que resultan unas formaciones muy diversas que

resaltan la calidad del paisaje. Por otra parte, el manejo secular de la zona con fines ganaderos ha creado un paisaje que, si bien carece de una total naturalidad, no está exento de valores estéticos y culturales. Se trata de las áreas de pastos de montaña del interior del carst. Finalmente, hay que señalar la existencia en la base del macizo por la vertiente Norte, y a favor de unas particulares condiciones microclimáticas, de un enclave de especial interés por la presencia de un conjunto de helechos cuya distribución, generalmente tropical o macaronésica, hace que sean muy raros, no sólo en Asturias sino en toda Europa.

Fauna: Entre los mamíferos se puede citar la gran abundancia de zorros, que encuentran aquí muchas zonas de refugio y cría, y las frecuentes incursiones de los jabalíes. Además, desde el año 1.960 existe en la sierra una población de gamos, introducida con fines cinegéticos que se ha adaptado perfectamente a este ambiente y comparte el espacio y el alimento con la cabaña ganadera en la que destaca la conservación del asturcón.

No obstante, el incremento continuado de la población, ante la ausencia de depredadores y de condiciones ambientales rigurosas, puede representar un factor desestabilizador, por lo que ha sido sometida en distintas ocasiones a un

Control mediante caza selectiva. Con posterioridad se intentó la reintroducción del ciervo, aunque en este caso no hubo tanto éxito, pues casi todos los ejemplares emigraron, permaneciendo en la actualidad algunos individuos aislados en torno al hayedo de la Biescona. El alimoche es, entre las grandes aves, la más fácilmente observable en las crestas y altas laderas de la sierra.

No es rara, tampoco, la presencia de ejemplares aislados de buitre

Provenientes de la zona de Cuera.

Período recomendado de visita: Todo el año.

Acceso: Se puede acceder por la carretera que une Infiesto y Colunga, pasando por el alto de La Llama (AS-258) y la carretera de Arriondas a La Torre (AS-432). También por la carretera N-632.

El palacio de Sebreño corresponde a la misma época (s. XVI, Renacimiento), aunque fue objeto de profunda renovación en los siglos XVIII y XX. Está formado por dos cuerpos laterales cuadrangulares de tres plantas, flanqueados por cortafuegos, y un cuerpo central con un corredor de madera de reciente incorporación. En la erección de sus muros se recurre al sillarejo, destinándose los sillares a esquinas y vanos. La disposición asimétrica, desordenada, de los huecos (saeteras, distintos tipos de ventanas, balcones enrasados o en voladizo…) delata su filiación renacentista.

De la capilla de Santa Rita de Cassia, en Barredo, se sabe con exactitud que se levantó en 1783 por una inscripción colocada en el muro de los pies sobre la ventana delimitada por molduras mixtilíneas. Consta de un pórtico con dos columnas toscanas apoyadas en un zócalo de sillarejo, una nave de pequeño tamaño cubierta con bóveda cuatripartita, la citada ventana y dos capillas laterales. La gallarda espadaña, con sus bolas y pirámides de remate, así como las molduras de la portada son los más importantes recursos decorativos. Sirvió de modelo para otras capillas y ermitas del concejo.

Esta ruta está calificada como «Rutas a pie»

  • Ubicación: Paseo de la Grúa, uno de los principales paseos peatonales de la villa de Ribadesella (capital del concejo o municipio asturiano del mismo nombre), situado en la bocana del puerto, por donde también discurre la Senda Histórica del Puerto, diseñada por Antonio Mingote y compuesta por seis murales adosados a sus muros.

En marzo de 2011 se reestrenaba la citada ruta que acompaña al paseante por el emblemático paseo de la Grúa, tras proceder el Ayuntamiento a la sustitución de los deteriorados paneles instalados unos diez años antes, así como a añadir más personajes de la mitología asturiana.

Con textos del escritor asturiano Xandru Martino e ilustraciones del artista Alberto Álvarez Peña, esta ruta, que ofrece información —más completa desde su reestreno— en asturiano y castellano, se inicia con un cartel de bienvenida y presentación, en el que, entre otras cosas, se dice lo siguiente: ««Todas las sociedades, especialmente las de carácter rural, desarrollaron un mundo mágico o mitológico que les servía para explicar y entender cosas que no tienen una explicación sencilla. En el país asturiano este mundo mitológico es abundante». Sigue el itinerario con varios letreros colocados en la zona verde situada en el centro del paseo, en los que se rinde tributo a estos seres de las leyendas asturianas: Les Xanes, El Trasgu, El Cuélebre, El Nuberu, El Diañu Burlón, El Pesadiellu, Les Serenes y La Güestia.

Fuente: EuroWeb Media, SL

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Datos

Nombre:
› Vivienda vacacional Ribadesella

Teléfonos:
654 653 075 con WhatsApp
Categoría:
› Casas vacacionales

Web oficial:
Capacidad:
› 4 personas

Situación

Ruta GPS: pulse aquí para llegar.


  • Dirección postal: El Barreu, 30
  • Población: 33569 Sardalla (Ucio)
  • Municipio: Ribadesella
  • Comarca: Comarca del Oriente de Asturias
  • Zona: Oriente de Asturias
  • Provincia: Asturias
  • Comunidad: Principado de Asturias
  • País: España (Europa)
Mapa de situación del Concejo de Ribadesella en Asturias
Situación Vivienda vacacional Ribadesella
Qué ver en Asturias

Puerto deportivo de Ribadesella

En el municipio de Ribadesella

Se encuentra en la desembocadura del río Sella.

Datos técnicos:

    • Ch 9
    • 43º28’N,04º45’W
    • Número de amarres fijos: 231
    • Dispone de 10 amarres fijos de tránsito
    • Máxima eslora: 15 m
    • Combustible: Diesel/Sin Plomo
    • Calado Bocana: 1,2 m
    • Calado dársena: 2 m
Puerto deportivo de Ribadesella
Playa Ribadesella - Santa Marina

Playa Ribadesella – Santa Marina

En el municipio de Ribadesella

Se encuentra enmarcada en un espacio privilegiado como es la histórica villa de Ribadesella, popular por el Descenso Internacional del río Sella, sus variadas propuestas de tipo cultural, natural, recreativo, arquitectónico… En el extremo occidental del paseo que bordea esta playa hay huellas de dinosaurio (icnitas).

Características generales:

        • Longitud playa: 1150 metros
        • Anchura media: metros
        • Grado ocupación: Alto

Paseo Camino de la Guía

En el municipio de Ribadesella

Este camino, que va desde la Capilla de la Virgen de la Guía (patrona de los marineros) hasta la ría y desde el que se obtienen impresionantes vistas de Ribadesella (capital), sus montañas y su espléndida playa, es visita «obligada». Es recomendable ir provisto de cámara fotográfica y/o de vídeo para no arrepentirse.

Distancia: 3.5 km, ida y vuelta por el mismo camino.

La subida hasta la ermita de la Guía es una precioso paseo costero, que no te llevará más de una hora y pico,…

Paseo Camino de la Guía

Museo Fernando Alonso

En el municipio de Llanera

Horarios

      • Museo: Todos los días 10:00 – 20:00 h.
      • Circuito: Martes a viernes 15:00 – 20:00 h.
      • Sábados, domingos y festivos: 10:00 – 14:00 y 15:00 – 20:00 h.
      • Campus Karting – Day Camp: 09:00 – 18:00 h.

Tarifas

Museo:

      • General: 15,00 €
      • Reducida (niños 4-12 años y >65 años): 10,00 €
      • Grupos: Consultar

Museo Etnográfico del Pueblo de Asturias

En el municipio de Gijón

HORARIOS

Octubre a marzo:

      • Martes a viernes: 9:30-18:30 h.
      • Sábados, domingos y festivos: 10:00 – 18:30 h.

Abril a septiembre:

      • Martes a viernes: 10:00-19:00 h.
      • Sábados, domingos y festivos: 10:30-19:00 h.

Cerrado los lunes, 1 y 6 de enero, martes de Carnaval, 15 de agosto, 24, 25 y 31 de diciembre.

Acuario de Gijón

En el municipio de Gijón

Ubicación: cercanías de la playa de Poniente (casco urbano de Gijón). En las antiguas instalaciones de Astilleros del Cantábrico.

Tarifas:

      • Adultos: 14 euros
      • Niños (3 a 14 años): 7 euros
      • Mayores de 65 años: 10 euros
      • Grupo adultos: precios especiales para grupos

El Acuario de Gijón es un gran itinerario a través de los escenarios que el agua ha creado. Algunos remotos y llenos de misterio, otros cercanos pero sorprendentes.

Museo Arqueológico del Principado de Asturias

En el municipio de Oviedo

HORARIOS

      • Miércoles a Viernes: 9:30-20:00 h
      • Sábados: 9:30-14:00 h y 17:00-20:00 h
      • Domingo y Festivos: 9:30-15:00 h

Lunes y martes cerrado.

TARIFAS

      • Gratuito

Localización: Está situado bajo el arco del ex convento de San Vicente. Ocupa parte del monasterio de San Vicente, primer edificio (año 761) construido en la fundación de Oviedo, siendo declarado Monumento Histórico-Artístico en marzo de 1962 (su claustro, sin embargo, goza de tal reconocimiento desde 1934).

Museo de Bellas Artes de Asturias

En el municipio de Oviedo

El Museo de Bellas Artes de Asturias alberga la mejor colección pictórica de la región, con obras de artistas de la talla de Carreño Miranda, Dionisio Fierros, Evaristo Valle, Nicanor Piñole, Vaquero Palacios y pintores contemporáneos, una colección de objetos de vidrio y porcelana… Por la importancia de sus fondos, el Museo de Bellas Artes de Asturias es uno de los mejores del Estado español.

Abrió sus puertas en 1980. Hoy cuenta con una de las mejores colecciones de Arte de España, integrada por 15.000 piezas de los siglos XIV y XXI, con obras de El Greco, Goya, Sorolla, Picasso, Dalí y Miró.

Qué hacer en Asturias
  • Actividades culturales
  • Ala delta
  • Bibliotecas municipales
  • Buceo
  • Canoa
  • Cuevas
  • Juegos populares
  • Kayak
  • Kite surf
  • Motos de agua
  • Navegación
  • Paracaidismo
  • Paseo en barco
  • Pesca
  • Piragüismo
  • Piscina municipal
  • Remo
  • Rutas gastronómicas
  • Surf
  • Ultraligero
  • Vela
  • Veleros
  • Viajes en globo
  • Visitas a sitios pintorescos
  • Vuelo con motor
  • Vuelo sin motor
  • Windsurf
  • Zona de baño
  • Zonas monumentales e históricas